Es un hombre introspectivo y audaz que encuentra sus prendas empoderamiento, utilizando la moda como aquello que crea un escenario propio. Es alguien que valora la autenticidad y la expresión, sintiéndose conectado con la estética del romanticismo: La intensidad emocional, el dramatismo de las siluetas en triángulo invertido con volúmenes exagerados en hombros y cuellos, y una cintura ceñida. Este hombre no teme a lo diferente, lo celebra como una forma de elevar su identidad, prefiriendo textiles con peso y presencia que generen carácter. Ama las texturas, las figuras orgánicas y los elementos como las máscaras o las superposiciones, le permiten convertirse en el protagonista de su historia y acto.
Es un hombre de entre 25 a 35 años que reside en entornos urbanos con acceso a zonas culturales como centros artísticos, teatros o galerías. A nivel socioeconómico pertenece a estratos medio – altos, con una formación académica o profesional vinculada al arte. Se aleja de las tendencias masivas de la moda rápida. Es un comprador consciente y valora la exclusividad, la alta calidad y el valor de diseño de autor.